Sagi‑Barba era elegante dentro y fuera del campo. Durante una reunión del equipo antes de un partido, alguien puso un gato travieso en el vestuario. Mientras todos corrían detrás del gato, Sagi‑Barba simplemente se sentó, lo observó y dijo en tono burlón: "El que corra más gana la jugada". Todos terminaron riéndose, porque incluso en caos, él conservaba esa calma aristocrática.
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