Cathonys

Cathonys
Mushofutbol

dissabte, 7 d’abril de 2018

Cap. 4603: Y la fama de "despistado"

Un día, antes de jugar una final de la Copa del Rey, el bueno de Ricardo charlaba animadamente con un chavalín en el vagón restaurante del tren. Que el crío sabía de fútbol, y parecía entender bien este deporte. Y además era simpático, vaya, así que Zamora, agradecido por el buen rato, acabó ofreciéndole unas entradas para el partido que el otro, amablemente, declinó aceptar. Y cuando el muchacho abandona la estancia un compañero se acerca a Zamora y le pregunta si no ha reconocido a su imberbe interlocutor. El portero se encoge de hombros. "Pero si es el infante Don Jaime de Borbón" (a las horas era el Principe de Asturias), le dicen. Y a Zamora le llevan los demonios, azorado por la situación. Evidentemente eran otras épocas

Cap. 4602: El "muñeco" del "Divino" Zamora

Ricardo Zamora, tenía fama de ser despistado, pero también muy supersticioso. De lo segundo da buena cuenta su larguísimo ritual antes de los partidos, que concluía siempre colocando un pequeño muñeco de trapo en la portería, ese que algún "aficionado" malintencionado le robó provocando una larga racha de errores en Ricardo hasta que consiguió hacerse otro prácticamente igual. O lo perdió y luego lo recuperó, que de todo dicen las crónicas. Claro que algún partido seria su amigo y máximo rival Pep Samitier quien el jugo alguna mala pasada, escondiendole el "muñeco"

Cap. 4601: Tejedor, no ficha por el Madrid

A Joaquim Tejedor Tresserres le toco vivir la época del "Barça de Les Cinc Copes", claro, con tantos cracks le tocó ver la mayoría de los partidos desde la grada. Entonces no había sustitucione y, por ello, decidió cambiar de aires. Tras su etapa en el club blaugrana, llegó incluso a viajar a la capital de España para fichar por el Real Madrid, pero el presidente Santiago Bernabeu tuvo que asistir a un funeral y no pudo firmar. De vuelta en Barcelona, los directivos del RCE Espanyol le hicieron una oferta, y prefirió quedarse allí. Estuvo tres temporadas en el Espanyol, donde jugó un poco más pero tampoco llegó a ser nunca titular indiscutible. Eso sí, se ganó el aprecio de la afición. Y Joaquim amó por siempre más al club blanquiazul.