Cuando Andrés Inuesta abrazó a Quique Costas, durante la ceremonia de la colocación de la primera piedra del Estadio Johan Cruyff), el propio entrenador veterano explicó con humor y cariño que a Iniesta le llamaba "el pequeño, el blanquito", resaltando la curiosa forma cercana y familiar en que trataba a sus jugadores.
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