Durante un partido con la Selección Española, Busquets estaba en el calentamiento antes de salir al campo. Un compañero decidió ponerle música en el vestuario para animar a todos… pero accidentalmente eligió una canción muy movida y enérgica, algo que chocaba con el carácter tranquilo de Busquets. Mientras todos saltaban y bailaban un poco, Busquets simplemente se quedó parado, moviendo apenas los hombros al ritmo, con esa expresión de "todo está bajo control".
Después, un periodista le preguntó sobre aquel momento y Sergio Busquets respondió con su clásica calma: "Yo me concentro en jugar, no en bailar", lo que provocó una carcajada general. La anécdota se volvió famosa porque refleja su humor silencioso: nunca necesita exagerar para generar sonrisas, basta con su tranquilidad absoluta en medio del caos
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