Cathonys

Cathonys
Mushofutbol

dissabte, 12 de març de 2011

Relato de un extraterrestre

Relato de un extraterrestre III

Ascendí por la escaleras, la pareja que debian de ser mis padres vivian por suerte en el primero. Debían de ser aproximadamente las siete de la mañana de aquel lunes, a pesar de ser festivo la pareja se había levantado era su primera navidad como matrimonio y se les veía radiantes de felicidad
Evidentemente dabía ocultarme, no sabía si ellos podían verme. Si ellos descendian de alguna manera de la extraña dama con la que había hablado horas antes, todo era posible y podrían asustarse de la llegada de este ser, desconocido para ellos
Debía transportarme a mi nave y esperar a la noche nuevamente. Para llevar a cabo la misión encomendada. Entre en un pequeño cuarto que había debajo de las escaleras y busque en mi muñeca mi transportador, queria ir a la nave y comunicar el encuentro con la extraña dama.
Cuando me sente dentro de la nave por las ventanillas me sorprendió ver otra nave, muy diferente a la nuestra. Eran dos discos enormes y en medio una serie de ventanas, de la nave salió un ser con un “traje” espacial, era muy parecido a los humanos, era bipedo como nosotros pero su cuerpo si era material, la piel extramadamente blanca, el cabello muy negro y unos ojos negros y profundos... Desde mi posición calculaba que mediria entre los 2m y los 2,5 m de altura.
En ningún momento sentí miedo, él me señalo con el brazo para que fuese a su nave.
Abandone mi capsula y acerque a él. Mi primera impresión intuitiva de este alienigena era que carecía de emociones, así que le pregunté si tenía emociones como los humanos. Me respondió que, aunque tenía una constitución emocional similar a los humanos, le afectaba menos el entorno que a ellos. Me pregunto que hacía tan lejos de mi planeta y si había vendio solo.
Continuemos hablando y yo me estaba haciendo una imagen personal de este desconocido, era evidente que él también me estaba estudiando...
Mi impresión de él era meramente mental, estaba seguro de que era criatura extremadamente compleja, disciplinada y carente de cualquier emocionalidad. Con lo cual, sólo podría especular sobre su posible aspecto físico. Y este me aterraba...
Mis intentos posteriores de hacer preguntas directas al extraño, iban  provocando una ruptura en nuestro vínculo de comunicación. Apenas queria contar cuantos eran y que hacían en la Tierra