
Era el minuto 75 de un partido amistoso del FC Barcelona contra el FC Porto que no hubiese quedado en la historia si no fuera porque ese chico que comenzaba a calentar para entrar era Lionel Messi y con el número 14 en sus espaldas, el mismo que utilizó siempre uno de los grandes ídolos del club y otro holandés, Johan Cruyff. Era el 16 de noviembre de 2003 y tras el partido, Messi le dio su camiseta marrón con el número 14 a su madre Celia. Ella la enmarcó y hoy está colgada en su casa de Rosario. Rijkaard le hizo jugar esos quince minutos a Messi de "falso nueve" y hasta pudo marcar dos goles. En el primero, llegó antes que el arquero Vitor Bahía, y en el segundo, le quitó la pelota al arquero, y creyó que tenía poco espacio para rematar y le cedió el pase a Riera.
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