Cuentan que durante una concentración con el FC Barcelona, los jugadores estaban aburridos y tensos esperando un partido importante. Zamora decidió "animar" el ambiente de una manera inesperada:
Tomó un balón viejo, lo infló un poco más de la cuenta y empezó a lanzarlo sigilosamente hacia los compañeros mientras fingía concentración en su libro de táctica. Cuando alguien lo atrapaba o se quejaba, él levantaba las cejas y decía con tono serio:
- "Cuidado, esto es un ensayo de tiros imposibles."
El vestuario estallaba en risas. Algunos jugadores dijeron que, por un momento, Zamora los hizo olvidar la presión del partido
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada