Durante años, Messi cargó con una crítica muy dura en Argentina: que no podía ganar un título con la selección mayor.
Perdió finales importantes como la del Mundial 2014 y varias finales de Copa América. En 2016, tras otra derrota, incluso anunció que dejaba la selección. La presión era enorme.
Pero en 2021, en el estadio Maracaná y nada menos que contra Brasil, Argentina ganó la final de la Copa América.
Cuando el árbitro pitó el final, Messi no gritó ni salió corriendo… se arrodilló y rompió en llanto.
No era solo un título: era años de frustración, críticas y dolor que por fin se transformaban en alegría.
Sus compañeros corrieron a abrazarlo. Fue una imagen poderosa: el mejor jugador del mundo llorando como un niño que finalmente cumplió su sueño con su país.
Muchos argentinos dicen que esa fue la noche en que el país volvió a abrazar completamente a Messi ❤️🇦🇷
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