Compañeros del Dream Team recuerdan que, en una semifinal europea a principios de los 90, el equipo llegó al descanso nervioso y algo desordenado. Cruyff había dado sus indicaciones tácticas, pero el ambiente seguía tenso.
Entonces Bakero pidió la palabra.
Sin gritar, con tono firme, recordó algo muy simple:
"Jugamos como entrenamos. Si empezamos a dudar ahora, dejamos de ser nosotros."
Fue un mensaje corto, pero tocó la fibra del grupo. No hablaba desde el ego, hablaba desde la responsabilidad colectiva.
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