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dimarts, 15 de juliol de 2014

Sin Corbella y sin el cocinero

Mundo Deportivo

La vuelta al cole no fue como las de siempre. Para empezar, el 'capo' del vestuario ha cambiado. Del talante tranquilo del Tata Martino, que el pasado verano se sumó al trabajo en plena pretemporada después de que la enfermedad apartara definitivamente a Tito Vilanova, al todo nervio de Luis Enrique. Faltan aún días para que aterricen los cracks del Mundial en un vestuario muy joven que ayer derrochó hambre. El más veterano fue Adriano Correia, que inicia su quinta campaña en el club. El brasileño hizo de hermano mayor para todos y fue uno de los anfitriones de Marc-André ter Stegen, observador y tímido en un ambiente distendido antes de empezar a sudar hoy la gota gorda.
No por esperada, la ausencia de Txema Corbella, el carismático utillero del primer equipo de los últimos 32 años, dejó de sentirse en la caseta. Amén de Adriano, los Montoya, Bartra, Sergi Roberto, Rafinha, Deulofeu, Afellay, Tello, Bojan y algunos de los chavales del filial que ya lo habían tratado añoraron las bromas de Txema, tan confidente como aliado del buen rollo del vestuario. Los que ayer estrenaron el curso se alegraron al menos de que todo quedara arreglado entre Corbella y el presidente Bartomeu.
Con lo que no contaban era con la marcha de Massimo Craco, el cocinero habitual en la Ciutat Esportiva desde los tiempos de Pep Guardiola. Sin llegar ni mucho menos a los niveles de Corbella, el italiano era también apreciado por la plantilla, a la que acompañaba en la Liga. Cracco se encargaba también de los picnics personalizados posteriores a los partidos. "¿Dónde está Max?", se preguntó alguno aunque el club ya le había comunicado días atrás la decisión de prescindir de sus servicios. La noticia no pasó a mayores y resultó la única sorpresa de una mañana tranquila en el animado reencuentro de Rafinha y 'Deulo' con sus ex compañeros. Hoy habrá menos risas. Manda Lucho.

Pienso que de debe hacer una revolución cuando las cosas no funcionan, pero evidentemente en esa misma revolución se debe dejar y mantener aquello que funciona a la perfección. Y en esto me refiero a Txema o incluso a Max Cracco, uno de los artifices de que Messi no tuviera esos problemas musculares habituales en sus primeras temporadas.
Si es verdad que esto es "orden" de Luis Enrique  está cometiendo unos errores de principiante. Txema Corbella era y es muy buena gente, querido en el vestuario como pocos. 
Hay cosas que mejor no tocar, para lograr atemorizar a todo el staff y colocar adeptos a su causa en todos los puestos, probablemente había que modificar algunas cosas pero no creo que sea bueno poner el Club patas arriba. Lo veremos con el tiempo que es el que suele dar y quitar razones.